A más de treinta años de vivir con hastíos y sonrisas, con llantos y una retina solloza, o con esperas incoherentes, siempre mantengo mi buena voluntad para los fracasos o las quedancias; a menos vida desterrada, mis órganos vuelven a retomar las dolencias esperadas de mi edad.
Contigo o sin ti, escribo para no olvidar.
Para no olvidar la memoria histórica de los pueblos, sus creaciones, sus alegrías y fracasos…su arte en general…mas bien su poesía, su cine…su canto, también sus conflictos y luchas…sus reivindicaciones y trasfondos ideológicos.
De eso quiero escribir…también de mis ganas, mi apetito y mis contradicciones…de por ejemplo no creer en dios pero gozar de la comida y amigos en noche buena de los cristianos; de creer en la libertad como única esencia pura de la vida, de ser anarquista pero no incomodarme de los lujos y las bebidas del sistema. De ser sociólogo de profesión, pero freír patatas para sobrevivir.
Yo soy el…con cuatro historias mas que contar, a la par de un repaso de mis trajines, de mi infancia y mis dos MADRES…de los amigos que perdí, de mi cobardía y mis ansias de Ti. El solo es un pretexto de un ser en conflicto, es la creación del yo sobreprotegido, un Harry Haller del cemento y la ciudad.
Cuchara de palo para sostener el apetito de comida y de vida…Huylla para no olvidar
